PRIMERO MI MASCOTA
En los terremotos de Bucarest, Friaul (Italia), México, Perú, Japón, Colombia, Turquía, Taiwan y de otros países, los perros de salvamento han dejado constancia documental de su eficacia. En España se marca el comienzo de la especialidad de “Rescate de víctimas en escombro”, en 1986. En una colaboración de varios equipos Españoles con la Asoc. Nac. de Equipos Cinológicos de Búsqueda y Salvamento de Francia. Posteriormente en 1987 siguiendo con la experiencia, se realizan trabajos con el Grupo de Guías de Salvamento de la Cruz Roja de Hamburgo y en el mismo año con el Grupo de Salvamento “Bundesverband”, desde entonces no se ha parado de trabajar aportando y recibiendo experiencia. Estos tres Sistemas, tienden al objetivo común de localizar las posibles personas sepultadas en cualquier tipo de siniestro, no obstante se diferencian visiblemente en base a las características de sus respectivas técnicas específicas.
El perro de rescate se utiliza para detectar la presencia de personas sepultadas bajo escombro (terremotos), avalancha de barro (riadas) o de nieve (aludes), incluso para localizar personas que se han perdido en campo abierto. La creencia general es que el perro busca el rastro de la persona, pero en situaciones como las descritas anteriormente esto no sería posible, ya que es muy probable que no exista rastro alguno y aunque lo hubiera, la presencia de personas tras los primeros momentos de la tragedia, impedirían enormemente la tarea. Es por esto que se entrena a estos perros a “ventear”, que no es otra cosa que oler el aire para poder detectar partículas de olor humanas. De esta manera y con un entrenamiento férreo y continuado, el perro aprende a localizar estas partículas y a discriminar el olor de las personas que se encuentran en la superficie, dedicándose exclusivamente a buscar el de aquellas a las que no puede ver. Cuando el perro ha localizado el foco de olor, deberá avisar a su guía, ladrando y sin moverse del lugar. Una vez localizado el punto exacto, se retira al perro para proceder con los equipos de desescombro.
Durante el entrenamiento, el perro aprende a asociar que la víctima es igual a un premio, lo que más le guste. Él no va a distinguir si se trata de un entrenamiento o de una situación real, simplemente hará su trabajo para obtener el premio. Un perro de salvamento necesita de uno a dos años para estar operativo, pero después deberá seguir un estricto programa de entrenamiento durante toda su vida de trabajo. Básicamente cualquier perro estaría dotado para la especialidad, pero haremos ciertas consideraciones a la hora de elegir el perro idóneo de rescate: Nuestro trabajo, tanto entrenamiento como en intervenciones reales, se situara en escombreras a muy diferentes niveles, en ambientes polvorientos, con humo, fuego, grietas, agujeros, hierros de estructura, cristales, derrumbes sobre la marcha, etc. Exigiremos a nuestro perro, que utilizando el olfato, nos localice las víctimas sepultadas a diferente nivel, discriminando entre la más variada gama de olores que se pueda encontrar. No contentos con lo anterior, tendrá a su alrededor un grupo humano intentando trabajar en la peor de las situaciones, con gritos, maquinaria, desprendiendo olores de todo tipo, el primero su guía que ya no es aquel jovial líder de los entrenamientos.
Por lo visto ya, deberíamos sacar algunas conclusiones sobre nuestro perro ideal. Sería un ejemplar joven y sano, preferiblemente macho, lo que no excluye a las hembras, morfológicamente robusto, ágil y de largas extremidades, pero sin espolones, dotado con un magnifico olfato, totalmente socializado, con un gran desarrollo de los instintos y un alto grado de valor, que no presente agresividad hacia las personas u otros animales, además de equilibrio mental. La Raza. Cualquier perro sea de raza o mestizo, si tiene cualidades, aptitudes, valentía, seguridad, agilidad, y autonomía, puede ser un perro apto para salvar vidas. Existen gran variedad de razas, pero las más adecuadas son: pastor alemán, pastor belga malinois, pastor belga tervueren, boorder collie, labrador retriever, golden retriever, perro de aguas español, etc.
Los Instintos seran fundamentales para un perro de rescate necesitaremos un alto grado de determinados instintos fundamentales para esta especialidad. Los instintos pueden ser utilizados por el hombre, modificados por la cría selectiva, agudizados y hasta exagerados con relación a los ancestrales. A partir de ellos cabe desarrollar variaciones de conducta cuya función no es otra que satisfacerlos. No siempre es posible determinar si un acto obedece a los instintos o a mecanismos adquiridos: podríamos considerar que los primeros constituyen la base que permite el desarrollo de los segundos. Según esto, podemos entender la importancia de la selección de un cachorro de línea de trabajo, pues tendríamos una ventaja de antemano. También explica la razón de su entrenamiento desde muy pequeño para reforzar y fomentar su instinto de caza, de presa y su ladrido. No cabe duda de que al perro le gusta lo que hace porque no es otra cosa que satisfacer sus instintos. Por tanto, a medida que el perro de rescate va asociando los estímulos que preceden a la búsqueda, éstos no necesitaran ser tan marcados como al principio (un perro que se inicia necesitará el mayor número de estímulos posibles para conseguir que se motive, pero con el tiempo bastará una posición, una orden, para que el perro consiga una motivación muy alta).